jueves, 15 de agosto de 2013

BETAGLUCANO: LA FIBRA MILAGROSA CONTRA EL CÁNCER Y POTENCIADORA DEL SISTEMA INMUNE

Los betaglucanos son polisacáridos (un subgrupo de los hidratos de carbono), parientes de otras fibras solubles como la inulina o los fructooligosacáridos (FOS). Presentes sobre todo en la levadura de cerveza, en ciertos tipos de setas (shiitake, reishi…), y en cereales como la avena y el maíz, sus propiedades resultan muy provechosas.


 Los betaglucanos actúan estimulando los macrófagos del organismo (células «devoradoras» y de limpieza), capaces de reducir en pocas semanas  la cantidad de colesterol «malo» (LDL) en la sangre, además de eliminar la placa arteriosclerótica ya formada.

Las personas con un sistema imnunitario debilitado, afectadas repetidamente por catarros, gripes, neumonías o infecciones intestinales, pueden incluir alimentos con betaglucanos en su dieta habitual, pues aumentan las defensas del organismo.
Se ha comprobado científicamente que los betaglucanos previenen en gran medida la aparición y el desarrollo de tumores cancerígenos. Además, también incrementan la eficacia de la medicación de los enfermos oncológicos y reducen la toxicidad de este tipo de tratamientos.

Los betaglucanos se han demostrado excelentes antioxidantes, beneficiosos para la salud de las células atacadas por los radicales libres.

Además de estar disponible en los alimentos, el beta glucano se vende en forma de suplemento. Sus defensores afirman que los suplementos de beta glucano pueden ayudar con los problemas de salud tales como:
- Alergias
- Asma
- La enfermedad de Crohn
- El síndrome de fatiga crónica
- Diabetes
- Fibromialgia
- El colesterol alto
- La artritis reumatoide
- La colitis ulcerosa
El Beta glucano es también usado para fortalecer el sistema inmunológico y, a su vez, defenderse de los resfriados, la gripe, e incluso el cáncer. Además, el beta glucano aumenta las defensas del cuerpo contra los efectos dañinos del estrés.

He aquí un vistazo a algunas de las conclusiones clave del estudio sobre los beneficios posibles de beta-glucano:
1) El beta glucano y el colesterol
El beta glucano que se encuentra en la avena puede ayudar a mantener el colesterol bajo control, según un informe de Beta glucano reduce el colesterol 2011 de la revista Nutrition Reviews. En cuanto a los estudios realizados en los últimos 13 años, los autores del informe determinaron que la avena y los derivados de beta glucano puede reducir significativamente los niveles de colesterol total y LDL ("malo"). En promedio, señalan los autores, el consumo de avena al día se asocia con un 5 por ciento y 7 por ciento de reducción en los niveles de colesterol total y LDL, respectivamente.

2) El betaglucano y la diabetes
El Betaglucano podría ayudar a controlar la diabetes, una revisión de estudios de 2008 de la Salud y Gestión del Riesgo Vascular así lo sugiere. Análisis de investigaciones previas sobre el betaglucano y la diabetes, los autores de la revisión encontraron que la ingesta de betaglucano podría ayudar a proteger contra complicaciones de la diabetes mediante el control de los niveles de azúcar en la sangre, bajar el colesterol, y mantener la presión arterial bajo control.
3) El betaglucano y el cáncer

La investigación preliminar indica que el betaglucano puede activar una serie de células y proteínas que combaten el cáncer (por ejemplo, las células T y células asesinas naturales). Es más, estudios en animales han demostrado que el betaglucano podría inhibir la propagación de células cancerosas. 
4) El betaglucano y la inmunidad
El betaglucano puede acelerar el sistema inmunológico y evitar los resfriados, la gripe y otros tipos de infección. Sin embargo, algunas investigaciones preliminares sugieren que el betaglucano puede fortalecer el sistema inmunológico y eliminar virus.
En un estudio de 2004 de Medicina y Ciencia en Deportes y Ejercicio, por ejemplo, las pruebas en ratones mostraron que el betaglucano puede compensar los efectos negativos del estrés inducido por el ejercicio y aumentar la defensa del sistema inmune contra las infecciones de las vías respiratorias.

Muchos suplementos de betaglucano se encuentran en sustancias como la levadura de panadería. Otros contienen hongos medicinales como el shiitake y el maitake (ambos se encuentran y son ricos en betaglucano). Una serie de estudios sugieren que puede ayudar a aumentar la inmunidad.

Aunque el betaglucano es generalmente considerado seguro, hay cierta preocupación de que puede reducir el azúcar en la sangre. Por lo tanto, las personas con hipoglucemia (o cualquiera que tome medicamentos para reducir el azúcar en la sangre) deben consultar a un médico antes de usar betaglucano.

El aumento del consumo de betaglucano (incluyendo avena, la cebada, y los hongos medicinales en su dieta) puede ayudar a mejorar la salud en general.
El betaglucano es el principal componente de la fibra de algunos cereales como la avena (Avena sativa). Es un polisacárido no amiláceo lineal compuesto por moléculas de glucosa unidas por enlaces beta (1->4) y cada 2 ó 3 unidades por enlaces sencillos beta (1->3). Los enlaces beta no pueden ser hidrolizados por los sistemas enzimáticos intestinales por lo que estos polímeros se denominan hidratos de carbono no digeribles y forman parte de la fibra dietética. Otra peculiaridad importante del betaglucano son las numerosas uniones beta (1->3) que producen irregularidades en su estructura haciendo que el polímero sea flexible y son las que contribuyen a su alta solubilidad en agua y sobre todo a su gran viscosidad. Esta característica, su alta viscosidad, no compartida con otras fibras solubles, es en gran medida la responsable de su efecto sobre el metabolismo de lípidos y de hidratos de carbono.

En la década de 1960 dos grupos de investigadores holandeses (DeGroot y col., 1963 y Luyken y col., 1965) fueron los primeros en observar que la adición de avena a la dieta daba lugar a una disminución de los niveles de colesterol en sangre gracias a su contenido en betaglucano. Desde entonces se ha investigado ampliamente la relación entre avena y colesterol. En 1992, Ripsin y col., revisan toda la información científica disponible hasta ese momento y concluyen que la fibra soluble de la avena reduce rápida (en tan sólo 3 semanas) y significativamente los niveles de colesterol. De los resultados de este meta-análisis se estimó que el consumo diario de unos 3 g de fibra viscosa reducía el colesterol sanguíneo en unos 5.9 mg/dL en personas con niveles de colesterol normales y en unos 18.6 mg/dL en aquellas que tenían niveles altos de colesterol. La evidencia científica indica que 5-10 g/día de fibra viscosa (betaglucano) puede reducir LDL-colesterol en un 5%. 

La FDA americana permite que el salvado de avena sea registrado como el primer alimento que reduce el colesterol y establece una normativa que regula el uso de alegaciones en el etiquetado sobre avena integral y sus derivados y la fibra soluble que contienen.  “Una dieta alta en fibra soluble de avena integral y baja en grasa saturada y colesterol, puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón” aconsejando una ingesta de al menos 3 g/día de betaglucano para conseguir reducciones significativas. Además, el “National Cholesterol Education Program” (NCEP), Adult Treatment Panel III (ATP III) (2001) en su tercer y último documento recomienda, como una opción terapéutica para disminuir el colesterol, incrementar el consumo de fibra viscosa (soluble) y concretamente de betaglucano. Señala que un incremento de 5-10 gramos/día de fibra viscosa (betaglucano) reduce LDL-colesterol en un 5%. Incluso cantidades de 10-25 g/día pueden ser beneficiosas.

La capacidad del betaglucano para reducir los niveles de colesterol está relacionada con dos de sus características, su viscosidad y su fermentabilidad. De esta manera: (1) reduce la absorción de colesterol y aumenta su eliminación fecal, (2) aumenta también la eliminación de ácidos biliares que son la vía de eliminación del colesterol y (3) reduce la síntesis hepática (endógena) de colesterol. El principal mecanismo se debe a su capacidad para formar geles viscosos que atrapan a los ácidos biliares en el intestino, reduciendo su circulación enterohepática y reutilización y aumentando su eliminación por las heces. Los ácidos biliares, que se sintetizan en el hígado a partir de colesterol, son necesarios para la digestión y absorción de la grasa de los alimentos. Por tanto, esta mayor eliminación de ácidos biliares provocada por la presencia del betaglucano, reduce la absorción de grasas y colesterol en el intestino. Además, el hígado tiene que producir más ácidos biliares y para ello utiliza el colesterol de la sangre, con lo que finalmente se reducen los niveles de colesterol.

 Por otro lado, el betaglucano, también por su viscosidad, forma una fina capa que tapiza las paredes del intestino y esta capa actúa como una barrera física reduciendo la absorción del colesterol de los alimentos y favoreciendo aún más la pérdida de bilis por heces optimizando el mecanismo anterior. Además, el betaglucano, también reduce la síntesis hepática (endógena) de colesterol.  Esta acción está mediada por:
-    Menor tasa de absorción de glucosa inducida por betaglucano y la menor secreción de insulina.
-    Producción de ácidos grasos de cadena corta (por la fermentación en el colon de la fibra soluble), como acetato y propionato, que inhiben la síntesis hepática de colesterol.
Recientes estudios asocian el consumo de este tipo de fibra soluble, abundante en el salvado de avena, con una mejoría en la regulación de la glucemia y de los niveles de colesterol plasmático

Control de los azúcares
La capacidad de los betaglucanos para atenuar el aumento post prandial de la glucemia, es decir, la subida de los niveles de glucosa en sangre después de las comidas, o incluso para reducir la glucemia como factor preventivo del riesgo de diabetes tipo 2 se está estudiando a fondo desde hace más de una década. En todos estos años son diversos los estudios controlados con placebo llevados a cabo desde diversas instituciones y universidades.

Betaglucanos e índice glicémico
El índice glicémico de los alimentos es un parámetro que informa sobre el ritmo de absorción intestinal de los azúcares que componen los distintos alimentos. Este índice es importante en caso de diabetes, enfermedad en la que se deben evitar aquellos alimentos dulces o ricos en carbohidratos cuyo consumo provoca subidas bruscas de glucosa en sangre.
Cuando tomamos cualquier alimento rico en glúcidos o carbohidratos, los niveles de glucosa en sangre se incrementan progresivamente según se digieren y asimilan los almidones y azúcares que contienen. La velocidad a la que se absorben los glúcidos depende del tipo de nutrientes que componen el alimento, como puede ser la cantidad de fibra o de proteínas, la composición total de la comida durante la digestión, la cantidad de comida, así como el índice glicémico del alimento.

Comer alimentos de bajo índice glicémico, como los panes de centeno o de avena o las legumbres, entre otros, puede ser de ayuda en la prevención y el tratamiento dietético de la diabetes, ya que la absorción intestinal de sus carbohidratos es más lenta lo que conduce a una elevación mantenida y constante de la glucemia.


El beta-glucano ayuda a reforzar el sistema inmune de los deportistas
Los investigadores de la Universidad de Houston reclutaron 182 corredores de maratón y de manera aleatoria les fueron asignadas dosis de 250 mg/día de Wellmune soluble, Wellmune disperso, y un placebo de arroz durante las cuatro semanas siguientes a la maratón.
De acuerdo a esta investigación las carreras de maratón suponen un estrés profundo en el cuerpo. Ese estrés se manifiesta en forma de dolor muscular, fatiga, y debilitamiento del sistema inmune. Es muy común que los corredores de maratón desarrollen una infección del tracto respiratorio en los días y semanas siguientes a la realización de un maratón.

En función de su origen, se pueden clasificar en fitoquímicos (engloban sustancias como lignanos, isoflavonas, fenoles, etc.), zooquímicos (folatos, ácidos grasos omega 3, ácido linoleico, etc.) y fungoquímicos. A este último grupo pertenecen los lentinanos, esquizofilanos y otros compuestos polisacáridos, comunes en la estructura molecular de setas como Shiitake, Maitake, Reishi, etc.
Los ß-glucanos (beta-glucanos) también son polisacáridos presentes en la estructura molecular de las setas y en la de algunos cereales y vegetales. Según diversos estudios, la ingesta habitual de alimentos ricos en ß-glucanos tiene efectos sobre el perfil cardiovascular y glucémico. Además, al tratarse de fibras, su consumo sacia y reduce la sensación de apetito.
Dosificación
Existen en el mercado preparados concentrados de esta fibra, en comprimidos, cápsulas o inyectables. La dosis media recomendada es de 2 a 3 mg diarios por kilo de peso. Únicamente las personas que padecen infecciones por hongos (candidiasis) deberán asegurarse de que los suplementos de betaglucanos que compran no proceden de levaduras (de cerveza o de pan).

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